En medio de un contexto de informalidad y prejuicios, es común que las relaciones laborales de las trabajadoras del hogar se cimienten en abuso y discriminación. ¿Por qué no se les otorga el valor y los derechos que merecen estas personas, cuyo trabajo permite que miles de mexicanos equilibren su vida profesional y personal?

En el podcast Todos Para Uno, Marisol Fernández -directora de Inversión Social de Nacional Monte de Piedad- platicó sobre el tema con Marcelina Bautista, activista y trabajadora del hogar, fundadora del Centro de Apoyo y Capacitación para Empleadas del Hogar (CACEH) y del Sindicato Nacional de Trabajadores y Trabajadoras del Hogar (SINACTRAHO); y con Cris Mendoza, del Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir, dedicado a promover y defender los derechos de las mujeres y el avance de la agenda de igualdad de género.

Esta plática generó una urgente reflexión sobre la situación actual de las trabajadoras del hogar, las causas del problema y los esfuerzos que existen hoy para revertir esta situación de injusticia con esta población.

Un asunto de discriminación social y machismo

La problemática que enfrentan las trabajadoras del hogar tiene muchas aristas.

Una de ellas tiene que ver con extensos horarios de trabajo y bajos sueldos, ya que la gran mayoría obtiene un salario mínimo o hasta menos. Asimismo, son discriminadas por su condición social debido a que muchas de estas mujeres vienen del campo y nunca antes han trabajado.

La mayoría de las trabajadoras del hogar no cuenta con Seguro Social, es decir, con cobertura en salud o guarderías que cuiden a sus hijos mientras ellas trabajan en horarios adecuados. Como perciben salarios muy bajos, y suelen encargar a sus hijos a familiares o amigas, acaban dando la mayor parte de lo que ganan a estas personas y se quedan sin nada.

Aunado a esto, no cuentan con un respaldo legal para exigir los derechos como un horario, un salario justo por el trabajo que hacen, vacaciones o aguinaldo.

Se ha construido, así, una relación dependiente de “ayuda”, completamente contraria a sus derechos y obligaciones como personas trabajadoras. La empleadora suele creer que, si le da casa y comida, debe agradecerlo, pero necesita que le paguen más y no es capaz de manifestarlo.

¿De qué tamaño es la población de las trabajadoras del hogar?

En el país, se calcula que 2.4 millones de personas son trabajadoras del hogar, de las cuales el 95% son mujeres. Muchas de ellas son madres solteras, en condición de migración de comunidades rurales del interior de la república, que llegan a ciudades como Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey y el Estado de México, principalmente.

Se estima que el 75% gana menos de dos salarios mínimos vigentes; 99% no cuenta con un contrato de trabajo; 98% no tiene acceso a servicios de salud; 26% recibe aguinaldo y solo 8.5% cuenta con vacaciones con goce de sueldo. Estas alarmantes cifras revelan una problemática muy profunda y arraigada culturalmente, que se basa en la percepción de que el trabajo de las mujeres ha sido social y económicamente desvalorizado.

“Debemos estar en un marco legal regulado, igual que nuestros patrones. Nosotras también descansamos, nos enfermamos y tenemos hijos. Se ha necesitado una ley que garantice esos derechos y nos ha puesto en un apartado especial y tenemos derechos diferentes que las demás personas. La Ley no lo dice y por eso no nos reconocen como trabajadoras sujetas de derechos y nos ven como servidumbre y el trato es de esclavitud”, comentan Bautista y Mendoza.

Aportemos para seguir cambiando esta realidad

Como lo expresa Marcelina Bautista, la película Roma ha sido una herramienta muy importante para abrir la reflexión porque puso la problemática sobre la mesa y está concientizando a las personas sobre los derechos de quienes trabajan en su casa. Por medio de esta película, también se ha podido difundir que existen organizaciones que velan por los derechos de las trabajadoras del hogar y promocionan su inscripción al Seguro Social.

Una de ellas es el CACEH, el cual fundó Bautista hace 19 años. Este centro capacita a las trabajadoras del hogar acerca de sus derechos y deberes, y analiza y estudia los diversos casos con el fin de prestarles asesoría adecuada. En agosto de 2015, se organizaron sindicalmente como el SINACTRAHO, el primer sindicato nacional de trabajadores del hogar, que ha aportado un modelo de contrato basado en la Ley Federal del Trabajo, además de una clasificación y tabulador de salarios por tipos de trabajo en el hogar.

Hoy también existe un programa piloto del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) para la contratación de las trabajadoras del hogar, puesto que el acceso a la Seguridad Social se va a volver obligatorio. Este es un camino irreversible de revalorización del trabajo del hogar, que constituye un ganar-ganar para todos. Los empleadores también se benefician porque se formaliza el contrato, se protegen contra incidentes y se reduce la rotación.

Se trata de un cambio la postura desde todas las trincheras: las mismas trabajadoras del hogar deben percibirse diferente y dignificar su valor como personas y trabajadoras, lo mismo que los miembros de las familias y los medios de comunicación que deben revertir los estereotipos y estigmas de discriminación que siguen reproduciendo en su día a día.

Conoce más sobre este tema en el podcast Todos Para Uno, haz conciencia sobre los derechos y la importancia de las trabajadoras del hogar a la sociedad mexicana, y forma parte del cambio. ¡Es un llamado a la acción inmediato!

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