Desde 2014, cada 15 de julio se celebra el Día Mundial de las Habilidades de la Juventud que resalta la urgencia e importancia de empoderar y capacitar a los jóvenes del mundo para alcanzar comunidades justas y sostenibles.

Los jóvenes son la clave para el avance de las sociedades. Son la fuerza del presente y la esperanza de futuro. Sin embargo, uno de cada cinco jóvenes no tiene trabajo, educación o formación y cerca de 75% de esos jóvenes sin oportunidades son mujeres. Alrededor de 200 millones de jóvenes hoy están desempleados o tienen un trabajo que no los ayuda a superar la pobreza.

Por todo lo que esta situación significa y con el objetivo de concientizar sobre la importancia de invertir en el desarrollo de las habilidades de la juventud, la Asamblea General de las Naciones Unidas instituyó en el 15 de julio del 2014 como el  Día Mundial de las Habilidades de la Juventud. Su conmemoración resalta la enorme y vital urgencia que tienen la educación, formación y capacitación de la población joven alrededor del mundo.

Al día de hoy, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) señala que los jóvenes entre 15 y 24 años pueden ser alrededor de 1,200 millones en el planeta, cifra cercana al 17% de la población mundial. No obstante, el desempleo juvenil es un fenómeno creciente y uno de los problemas más graves y urgentes de encarar. Casi el 40% de los trabajadores jóvenes en economías en desarrollo viven cada día con menos de $3,10 dólares.

De acuerdo con el más reciente informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), “Tendencias mundiales del empleo juvenil 2020” existe una tendencia al alza en la cantidad de jóvenes que se encuentran desempleados o que están obteniendo algún tipo de formación o educación. En 2019 esta población que no estudia ni trabaja rondó las 267 millones de personas y se proyecta que para 2021 sean 273 millones.

Las cifras son apabullantes y se agudizan ante la pandemia actual, que ha puesto a las juventudes en contextos complejos. Las medidas de confinamiento han llevado al cierre mundial de las instituciones de educación y formación técnica y profesional (EFTP), lo que amenaza la continuidad en el desarrollo para una gran cantidad de jóvenes. Además, antes de la llegada del COVID-19, los jóvenes tenían tres veces más probabilidades que los adultos (25 años o más) de estar desempleados.

Hacia una educación inclusiva

Cada vez más los jóvenes exigen más oportunidades en términos de educación, formación, acceso al trabajo y equidad de género. La enseñanza y la formación son elementos esenciales para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030. El ODS 4 claramente estipula: “Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos”.

La Agenda de Educación 2030 destaca la importancia sobre desarrollar las competencias técnicas y profesionales, en concreto lo relacionado con una enseñanza y formación técnica y profesional asequible y de calidad; la adquisición de competencias técnicas y profesionales con miras al empleo, trabajo decente y espíritu empresarial; eliminación de la disparidad de género y la garantía de acceso de las personas en situación de vulnerabilidad.

Tener  y proporcionar una educación inclusiva y de calidad, la cual permita que los jóvenes actuales y futuros estén mucho más preparados para los retos del futuro, ayuda a que puedan  desarrollarse en un ambiente más sostenible y una mejor calidad de vida.

En  Inversión Social Monte de Piedad desde cada una de sus acciones de promoción de la educación, el desarrollo y el trabajo se suma, este 15 de julio, al urgente llamado del Día Mundial de las Habilidades de la Juventud: ¡por oportunidades de desarrollo del talento, los sueños y la dignidad de las personas jóvenes del planeta!

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