El Día Internacional del trabajo del hogar levanta la voz sobre la importancia de reconocer los trabajos del hogar como actividad económica, con todos los derechos y estatus que esto implica

 

Cada 22 de julio, desde 1983, se conmemora el Día Internacional del Trabajo del Hogar a fin de crear una reflexión colectiva sobre la importancia del trabajo que se lleva a cabo al interior de los hogares. Es una forma de reconocer sus aportaciones económicas y sociales, y de hacer un llamado para seguir buscando el acceso a derechos que merecen quienes desempeñan este trabajo.

 

Consiste en las actividades de limpieza, preparación de alimentos y mantenimiento de una casa; y los cuidados de niños, niñas, adolescentes, adultos mayores y personas enfermas con alguna discapacidad. En México, el trabajo del hogar lo hacen las mujeres en un 90%, contratadas para ello o como parte de los acuerdos y dinámicas implícitas al interior de las familias, que perpetúa el rol de género enfocado a las necesidades colectivas.

 

A pesar de ser prioritario y esencial para la supervivencia de las familias, es un trabajo subvalorado e ´invisibilizado´. Análisis de las encuestas nacionales sobre discriminación (ENADIS) destacan como los principales problemas de estas labores la sobrecarga de trabajo, el desgaste físico y emocional, su exclusión de los ámbitos educativos y laborales, sueldo nulo o deficiente, abuso, maltrato y humillación.

Además, muchas mujeres enfrentan dobles jornadas laborales y pierden oportunidades de desarrollo personal y empoderamiento político y social. Según el INEGI, en 2018 las mujeres destinaron a la semana 25 horas más que los hombres a este trabajo que no es considerado una actividad económica. Se calcula que, ese año, estas labores registraron un equivalente a 5.5 billones de pesos, lo que representó el 23.5% PIB del país.

Frente a este panorama, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), ha resaltado que, en el mundo, sólo 10% de las personas trabajadoras del hogar cuentan con protección jurídica. Por ello, en 2011 fue creado el Convenio 189 sobre Trabajadoras y Trabajadores Domésticos, el primer instrumento internacional destinado a mejorar y dignificar las condiciones de vida de más de 50 millones de personas empleadas en el trabajo del hogar.

 

En México, diversas entidades suman esfuerzos alrededor de este asunto. El Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (COPRED) busca el mejoramiento de las condiciones laborales y el reconocimiento de este trabajo como actividad económica, así como a reflexionar sobre la necesidad de su redistribución para eliminar la brecha de desigualdad entre hombres y mujeres.

El INMUJERES, apoyado por ONU Mujeres, OIT y FAO, trabaja en el programa del Fondo Conjunto para los ODS de Naciones Unidas “Cerrando Brechas: protección social para mujeres en México” para fomentar el registro de las trabajadoras del hogar en la seguridad social, la disponibilidad de información sobre sus derechos y el pago del salario completo por parte de sus empleadores.

Aunque es largo el camino por recorrer, cada día se recogen los frutos del trabajo conjunto. Inversión Social de Nacional Monte de Piedad se une a el clamor de organizaciones de la sociedad civil e internacionales, gobierno, sector privado, medios de comunicación y los mexicanos conscientes de la necesidad de reconocer, promover y valorar social y económicamente las labores de quienes dedican su tiempo a estas actividades de vital importancia para todos.

 

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