Para Nacional Monte de Piedad, la Inclusión financiera significa que las personas tengan acceso a productos y servicios financieros formales y regulares -como pagos, ahorros, créditos, seguros y transacciones- a fin de cubrir sus necesidades y lograr ciertos niveles de protección

 

Alrededor de 2,500 millones de personas en el mundo no utilizan servicios financieros formales y cerca de 75% de las personas pobres no tiene cuenta bancaria, según cifras del Banco Mundial. La inclusión financiera es un factor esencial para reducir la pobreza e impulsar la prosperidad, en ese sentido, México se encuentra rezagado en este aspecto, incluso por debajo de Colombia, Brasil y Chile.

 

La vía para alcanzar una mayor y sostenible inclusión financiera para todos los segmentos de la población es a través de la promoción de educación financiera de calidad, sumando a ésta la resiliencia y capacidad de agencia obtenemos salud financiera, que se enfoca en desarrollar las habilidades y actitudes financieras positivas para la toma de decisiones diarias  como: la priorización de necesidades, pagar a tiempo las deudas, tener ahorro disponible para emergencias, gastar menos de lo que ganan, entre otras.

 

Es, en resumen, la capacidad de las personas de poder participar efectivamente en actividades económicas y tomar decisiones financieras autosuficientes en beneficio de sí mismas y sus familias.

 

La Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) de 2018, develó que 67% de la población se encuentra en niveles vulnerables y requiere alfabetización financiera; menos del 10% de la población adulta en México ha tomado algún curso de educación económico-financiera; uno de cada cuatro mexicanos no comprende el concepto de riesgo; y menos de la mitad sabe calcular el interés simple.

 

Las variables que más pesan en cuanto al bajo nivel de alfabetización ­financiera, según la ENIF, son el nivel educativo, el acceso a teléfono celular, la región y el género. Las mujeres alcanzan un promedio de conocimientos ­financieros inferior al de los hombres, y son  igualmente vulnerables los jóvenes (18 a 20 años) y las personas adultas mayores (61 a 70 años). Y entre los principales factores que detonan la incapacidad o desinterés para acceder a productos financieros están: la falta de dinero y recursos, el hecho de trabajar en economía informal, tener un historial de crédito deficiente y formar parte de las filas del desempleo.

 

La penetración de servicios financieros es baja y es, por lo general, reactiva y no proactiva porque está relacionada con la necesidad de recibir pagos o ingresos (nómina, apoyo, pensión, etc.). Esto usualmente lleva a tomar la pronta decisión de cancelar el servicio. De modo que, respecto a las transacciones monetarias, el efectivo es el medio de pago más habitual, incluso para montos elevados. La penetración de la banca móvil también se encuentra en un nivel muy incipiente.

 

En cuanto a educación financiera en el país, solo los programas enfocados en jóvenes llevan a cabo mejores prácticas de enseñanza y seguimiento. Solo el 8.2% de los programas realiza monitoreo, mientras que los que reportan resultados (32%) utilizan solo indicadores de cobertura, no medición de impactos y apenas el 14% de ellos utilizó algún modelo para el diseño de su programa.

 

En términos generales, se requiere un trabajo continuo encaminado a mejorar e innovar en educación financiera para los mexicanos. Las áreas de oportunidad más evidentes y urgentes son, entre otras, la incorporación de los adultos mayores, la creación de programas obligatorios para las escuelas, generar alcance a zonas rurales, atender a la población femenina más vulnerable y marginada, impartir los programas en momentos oportunos, y enseñar sobre retiro a los jóvenes.

El modelo de Inversión Social de Nacional Monte de Piedad, incorporó la temática de Inclusión Financiera en 2018, a través de la cual busca promover el acceso y uso de servicios financieros de calidad a población en situación de vulnerabilidad. Para la institución, la inclusión financiera representa un medio esencial hacia la inclusión social.

Interesados en indagar más sobre este fenómeno, Inversión Social de Nacional Monte de Piedad y el Centro de Estudios de Competitividad del ITAM publicaron en 2020 el estudio “Iniciativas privadas de educación financiera en México: oferta, demanda y oportunidades de mejora”. Se trata de un mapeo de los programas, proyectos e iniciativas existentes en materia de educación financiera, coordinados, financiados o impulsados por la iniciativa privada.

Por otro lado, en colaboración con Sparkassenstiftung für internationale Kooperation (Fundación Alemana de  Cajas de Ahorro  para la Cooperación Internacional), también publicamos los estudios  “Principales desafíos para profundizar la Política Nacional de Inclusión Financiera” y “Diagnóstico de la eficiencia de los mecanismos de protección a los Usuarios de Servicios Financieros”.

Te invitamos a consultar nuestros estudios para continuar difundiendo la importancia de la investigación en la inclusión y educación financiera de nuestro país.

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