Cada embarazo y nacimiento de un ser humano debería ser un momento lleno de expectativa, alegría y tranquilidad, rodeado de los cuidados necesarios para la madre y el pequeño que desembarca. Sin embargo, la muerte materna sigue siendo un flagelo preocupante en México.

En muchos de estos casos, la falta de autocuidado de las mujeres, conocimiento y recursos por parte de los servicios de salud pública derivan en un mal diagnóstico o tratamiento que acaba por poner en peligro la vida de las mujeres embarazadas y sus hijos.

Para conversar sobre este asunto prioritario, Marisol Fernández -directora de Inversión Social de Nacional Monte de Piedad– invitó al podcast Todos Para Uno a Marisol Del Campo Martínez, Directora Ejecutiva y de Estrategia del Centro de Investigación Materno Infantil del Grupo de Estudios al Nacimiento (CIMIGEN); y Lucía Villescas, especialista en esta problemática, quien se ha dedicado a mejorar la calidad de vida de las mujeres.

México: cifras alarmantes

Según la Organización Mundial de la Salud, cada día mueren en promedio unas 830 mujeres a nivel mundial por complicaciones relacionadas con el embarazo o el parto. Se calcula que en 2016, hubo en Cuba 0.1 defunciones maternas por cada 100,000 niños nacidos vivos. Mientras que en Canadá hubo 0.2 y en Estados Unidos 0.3 muertes, en México la cifra fue de 36.3 fallecimientos.

Los estados con mayor número de casos son Chiapas, Guerrero y Oaxaca, con tasas tan altas como las que se registran en África subsahariana. Las causas de este fenómeno en México tienen que ver con condiciones previas de salud y nutrición de las mujeres; deficiencia en la formación de los profesionales de la salud y un sistema que no es preventivo e identifica tarde las complicaciones o no cuenta con los insumos necesarios para ofrecer los tratamientos.  

La mortalidad materna, además, desencadena una tragedia familiar con consecuencias muy graves para sociedad. El Observatorio de Mortalidad Materna enfatiza que cada muerte materna no solamente afecta a esa mujer y al bebé, sino a toda la familia. En México hay tres mil 300 niños huérfanos por esta causa, y usualmente las adolescentes de la casa detienen su desarrollo personal y profesional para cuidar a sus hermanos.

Invaluable labor del CIMIGEN

El CIMIGEN lleva 27 años dedicado a reducir la muerte materna y los defectos de nacimiento en el país. Además de tener una clínica de primer nivel en Iztapalapa, cuenta con un equipo interdisciplinario para el acompañamiento integral de la madre gestante durante todo el proceso.

Parte de su misión radica en generar conciencia en las mujeres para que exijan atención de calidad y oportuna, y un trato digno con ellas y sus hijos. Asimismo, buscan que cada mujer desde temprana edad tenga conocimiento de sus derechos y la importancia de la prevención en salud, y que tengan claro que son ellas quienes deciden cómo quieren llevar a cabo su parto.

Aunque la conciencia sobre la problemática se ha expresado en discursos, normas y estadísticas, aún no se llega realmente a la acción, expresó Del Campo. La reducción de la mortalidad materna e infantil forma parte del tercer Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS), con el cual México tiene prioritario un compromiso.

En las manos de todos…

De cara a este doloroso contexto, ¿qué papel tenemos todos como sociedad? Por una parte, los profesionales de la salud deben ser más responsables, cumplir las normas, ser sensibles y ver cada caso como una oportunidad para su crecimiento..

Todas las mujeres tienen derecho a salud de calidad antes, durante y después del embarazo y todos merecemos nacer en un entorno seguro. En el podcast Todos Para Uno puedes enterarte más sobre la muerte materna y el invaluable trabajo del CIMIGEN. ¡Construyamos un país donde se pueda parir y nacer sana y dignamente!

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