Si no logramos cesar las diversas formas de violencia contra mujeres y niñas alrededor del planeta, no será viable la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030

Una de cada tres mujeres en el mundo ha sufrido violencia física o sexual, principalmente por parte de un compañero sentimental. A una de cada dos de mujeres asesinadas en 2017 le quitó la vida su compañero sentimental o un miembro de su familia. Cerca de 750 millones de mujeres y niñas vivas se casaron antes de cumplir 18 años. Al menos 200 millones de mujeres han sido sometidas a mutilación genital. El 71% de las víctimas de trata son mujeres y niñas.

A pesar de que recientemente se ha desatado una ola de movimientos y denuncias por parte de mujeres sobrevivientes y víctimas de violencia – #MeToo, #TimesUp, #NiUnaMenos, #YoSíTeCreo, #NotOneMore , entre otros- la violencia contra mujeres y niñas sigue existiendo en todos los países. Es una causa de muerte e incapacidad entre las mujeres en edad reproductiva tan grave como el cáncer y causa problemas de salud más graves que los accidentes de tránsito y la malaria combinados.

Frente a este desconsolador escenario, la Organización de Naciones Unidas alza la voz cada 25 de noviembre, desde el año 2000, para conmemorar el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Este día se trabaja ampliamente para que gobiernos, organizaciones internacionales, la sociedad civil y todos los individuos eleven la conciencia pública para poner fin a las diversas formas de violencia contra las mujeres.

Esta fecha honra la memoria de las hermanas Mirabal, activistas políticas de la República Dominicana que fueron asesinadas en 1960 por orden del gobernante dominicano, Rafael Trujillo. Desde antes de la institución del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, activistas de los derechos de la mujer condenaban cada 25 de noviembre las violencias física, psicológica y sexual de las que mujeres y niñas son víctimas alrededor del mundo.

Pinta el mundo de naranja

El fenómeno se ha incrementado en muchos niveles debido a las medidas de confinamiento por la pandemia del COVID-19. Por esta razón se diseñó la campaña: “Pinta el mundo de naranja: ¡financiar, responder, prevenir, recopilar!”.

En términos generales, la eliminación de las violencias contra las mujeres y niñas es condición esencial para el logro de los ODS de la Agencia 2030. En esta línea también salió a la luz la campaña masiva es ÚNETE de aquí al 2030 para poner fin a la violencia contra las mujeres, creada por ONU Mujeres alrededor del planeta para que unidos frenemos la proliferación de una de las violaciones de los derechos humanos más extendidas, persistentes y devastadoras del mundo actual: la violencia contra las mujeres.

El término “violencia” abarca violencia física, maltrato psicológico, violación conyugal, feminicidio, violación, actos sexuales forzados, insinuaciones sexuales no deseadas, abuso sexual infantil, matrimonio forzado, acecho, acoso callejero, acoso cibernético, trata de personas, esclavitud, explotación sexual, mutilación genital y matrimonio infantil, entre otros.

Sus efectos psicológicos adversos, las consecuencias negativas para la salud sexual y reproductiva, y el libre desarrollo marcan y siguen marcando para siempre la vida de millones de mujeres. Por esto, Inversión Social de Nacional Monte de Piedad se suma a este urgente clamor: ¡Pongamos fin a la violencia contra mujeres y niñas!


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