Uno de los principales campos de acción para mejorar los sistemas alimentarios está en la tecnología. Buscar apoyo e iniciativas que democraticen el uso y accesibilidad a la tecnología, podría brindarnos beneficios inimaginables desde mejorar el consumo, hasta crear sistemas de producción más inteligentes.

 

Puede que no estemos muy conscientes de ello, pero la tecnología desempeña un papel fundamental en la cadena de sistemas alimentarios. La tecnología es clave para transformar y mejorar la manera de producir, procesar, comercializar y consumir los alimentos que llegan a nuestra mesa.

La brecha digital no es otra cosa que la desigualdad de accesibilidad o conocimiento que algunos países, poblaciones o personas, tienen en relación a la tecnología. Anteriormente se pensaba que con el paso del tiempo existiría mayor apertura y accesibilidad de forma global, pero la brecha persiste y se amplía adaptando nuevas formas y afectando mayormente zonas rurales.

Pero… ¿qué pasaría si se hicieran esfuerzos para cancelar la brecha tecnológica y cómo favorecería los sistemas alimentarios? Una de las promesas de las nuevas tecnologías es la posibilidad de dar respuesta o resolución a problemas cotidianos y hacer eficientes distintos procesos. Por poner un ejemplo, si la tecnología se aplicara con agricultores se optimizarían situaciones como: teledirección, aumentar el acceso a alimentos nutritivos, mejorar la distribución de alimentos, mejorar la gestión de agua entre los productores, combate de plagas, mejorar la comunicación entre agricultores, mejorar el uso y aprovechamiento de la tierra y prepararlos para catástrofes.

Si pensamos en niveles macro, la accesibilidad tecnológica mejoraría de manera exponencial otras fases del sistema alimentario. Por ejemplo: la distribución de los alimentos podría hacerse con una mejor logística, lo cual evitaría la sobreproducción y aseguraría la accesibilidad de personas vulnerables a alimentos más nutritivos. Por otro lado, se mejoraría el análisis de datos que ayudaría a los gobiernos de países en desarrollo a tomar mejores decisiones para apoyar e impulsar esos sectores.

Si bien la cancelación de la brecha parece necesitar una reestructura e inversión monetaria considerable, sus efectos positivos siguen siendo más importantes: aminorar la contaminación y producción de Co2 (ligada a las importaciones y exportaciones de alimentos y el desperdicio), así como mejorar las habilidades digitales de agricultores, pescadores y ganaderos pero sobre todo darle voz a sus necesidades e ideas para proporcionales capacitaciones y crear incentivos que alienten una producción más diversa.

En resumen, mejorar las habilidades digitales de los sectores de la industria alimenticia podría mejorar a gran escala los sistemas alimentarios. Hoy en día la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, ONUAA, o más conocida como FAO, está dispuesta a apoyar a los países cuando identifiquen asociaciones que busquen hacer estas

Por su parte Inversión Social de Nacional Monte de Piedad busca, a través de distintas iniciativas y proyectos, ponerse en contacto con instituciones enfocadas en mejorar nuestros sistemas alimentarios y sumar esfuerzos que se traduzcan en una mayor inclusión de personas y comunidades a sistemas alimentarios de calidad. Acércate a nuestras redes sociales este mes para conocer más sobre estas iniciativas y tener un panorama más amplio sobre la alimentación, desperdicio y las acciones en las que participamos.

 

 

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