Cada 19 de noviembre, el mundo entero se une en torno a la inaplazable necesidad de prevenir el abuso sexual en niños y niñas al conmemorar el Día Mundial para la Prevención del Abuso Infantil. Se trata de un flagelo que atenta contra la integridad, dignidad y el sano desarrollo de las y los menores de edad, y que en México alcanza cifras alarmantes

Los abusos y la explotación a niños, niñas y adolescentes no distinguen país, raza, cultura o condición social. La OMS informa que una de cada cinco niñas y uno de cada trece niños en el mundo son abusados sexualmente, y apenas el 10% de los casos son denunciados. En América Latina no menos de 6 millones de niños, niñas y adolescentes son objeto de agresiones severas y 80 mil mueren cada año por la violencia que se presenta al interior de sus hogares, según la UNICEF.

En México, la tasa de violación de niñas y niños es de 1,764 por cada 100 mil habitantes. El INEGI (2017) calcula que una de cada cuatro niñas y uno de cada seis niños sufren abuso sexual antes de cumplir la mayoría de edad y 5 mil de cada 100 mil sufren tocamientos. Cada número es una persona, tiene un nombre, un rostro y unos sueños: es una vida humana.

Urge entonces hablar en voz alta sobre este asunto y tomar todas las medidas tanto a nivel familiar, local, nacional como internacional. Cada 19 de noviembre, desde el año 2000, se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Abuso contra los niños y niñas. Una fecha para poner en evidencia la magnitud de este problema y exigir a los Estado las políticas necesarias para afrontarlo.

Consiste en una oportunidad para visibilizar, fortalecer y coordinar acciones para prevenir y crear acciones urgentes y eficaces para atender y proteger a los menores de edad, así como para avanzar hacia la garantía de sus derechos y de una vida plena, libre de violencia. En la misma línea, México ha declarado también el 19 de noviembre como el Día Nacional contra el Abuso Sexual Infantil.

Esta fecha hace sinergia con el día posterior, el 20 de noviembre, cuando se celebra en muchos países del mundo el Día de los Derechos del Niño y la Niña y, asimismo, la entrada en vigencia de la Convención sobre los Derechos de los Niños y las Niñas.

Qué es el abuso

El abuso sexual y la explotación de los niños y niñas puede tomar diversas formas, pero, en cualquiera de ellas es un delito. Se refiere, por ejemplo, a cuando un adulto utiliza a un niño o niña para estimularse sexualmente a sí mismo o a otras personas; a compartir material pornográfico que involucre a niños; a obligar a un niño o niña a desnudarse o exponer sus genitales, entre otros.  

Más que en espacios ajenos, la violencia sexual infantil y adolescente ocurre especialmente en el hogar o la escuela. La Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) de 2016 informó que en el 66.8% de los casos de violencia sexual infantil en México, la persona agresora fue un familiar.

Las niñas, niños o adolescentes víctimas de estos delitos pueden presentar consecuencias graves a nivel físico, psicológico y social, como el padecimiento de infecciones de transmisión sexual, embarazos no planeados, trastornos psicológicos, estigmas, discriminación y dificultades o deserción escolar, entre otras dificultades.

Responsabilidad de todos

La prevención en contra del abuso infantil se fundamenta en los artículos 19 y 34

de la Convención Internacional de los Derechos del Niño. En ellos se expresa que los Estados partes adoptarán todas las medidas necesarias para proteger a las niñas, niños y adolescentes en contra de cualquier forma de abuso o explotación.

Sin embargo, la prevención del abuso sexual a niñas, niños y adolescentes debe ser, sin duda, un desafío de cada uno de los actores de una sociedad y de todas las personas que la conformamos. Escuchemos, platiquemos con los niños y niñas, y por supuesto, denunciemos, y exijamos respuestas y justicia, no permitamos que estos hechos degradantes queden en la sombra y la impunidad.

Eliminar y prevenir este tipo de violencias es parte clave de las metas de la Agencia 2030 y cada persona debe asumir la responsabilidad que tiene en la protección integral de la infancia. Inversión Social de Nacional Monte de Piedad reitera su compromiso con la infancia mexicana y su desarrollo libre de violencia, abuso y dolor. Todos juntos trabajemos contra el abuso de niñas, niños y adolescentes. ¡Sólo unidos lo lograremos!

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