Es primordial seguir trabajando para mejorar el equilibrio de los sistemas alimentarios que garantizan bienestar y calidad de vida a las personas. El 28 de mayo se conmemora el Día Nacional de la Nutrición

 

Uno de los grandes efectos que ha tenido la pandemia del COVID-19 en México, está relacionado con el incremento de la inseguridad alimentaria. Según la Organización de Naciones Unidas, más de 50% de los hogares mexicanos hoy sufre de alguna forma de desnutrición, carencias en micronutrientes y sobrepeso/obesidad. Se calcula que el 15% de los menores de cinco años, en localidades con menos de 100 mil habitantes, tiene desnutrición crónica, y a nivel nacional el 38% niños de 12 a 24 meses padece de anemia y el 36% de los niños en edad escolar vive con sobrepeso y obesidad.

La crisis sanitaria reciente, y sus consecuencias en la economía y el desempleo, ciertamente ha agravado la situación existente en cuanto a las deficiencias en las cadenas agro-productivas y de distribución, que derivan en un inequitativo acceso a la comida y un gran desperdicio de alimentos. Se calcula que, cada año, en México se desechan 20 millones de toneladas de productos alimenticios.

Como consecuencia, se han elevado los índices de hambre, desnutrición y obesidad, que merman el bienestar. Es así que uno de cada cuatro mexicanos sufre de escasez alimentaria. Por otro lado, nuestro país ocupa el segundo lugar a nivel mundial en tasa de obesidad, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Alarman las cifras reveladas por la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT): 72.5% de las personas sufre de obesidad o sobrepeso.

A fin de combatir todas las formas de malnutrición es indispensable trabajar en la transformación de los sistemas alimentarios, que se componen de toda la cadena de actores, factores, infraestructuras y actividades que intervienen en los procesos de producción, procesamiento, distribución, preparación y consumo de alimentos. Asimismo, intervienen las dinámicas relacionadas con crecimiento económico, salud, nutrición y sostenibilidad del medio ambiente.

Comer de forma equilibrada y saludable significa estar bien y sentirse bien. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), otras alternativas enfocadas en combatir las consecuencias del desequilibrio en los sistemas alimentarios son el fomento del consumo justo, el consumo de productos locales y de frescos de temporada, y la adhesión a iniciativas comunitarias de cultivo y distribución.

 

Resulta prioritario combatir la vulnerabilidad alimentaria en el país, para lo cual debe continuar el arduo trabajo en conservar y ampliar las iniciativas de la sociedad civil, y en concretar y hacer eficientes las políticas públicas al respecto.

A fin de aportar a una redistribución equitativa de la comida y combatir el desperdicio, Inversión Social de Nacional Monte de Piedad fomenta la vital labor de diversos bancos de alimentos que apoyan a personas en situación de vulnerabilidad. Además, hace un llamado para la promoción de la importancia de una alimentación saludable para prevenir enfermedades como la diabetes, accidentes cardiovasculares, cáncer y cardiopatías.

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